Me sonreís con una inocencia infinita, y yo quiero meterme en ese mundo perfecto que es el tuyo, del que sin querer soy parte, una invitada ocasional que de tanto en tanto abre la puerta de tu cielo lleno de colores, aventuras y fantasías, para después volver a la realidad y darme cuenta de cuan privilegiada soy de tenerte, para que me enseñes todo lo que olvidé, creciendo.
miércoles, 1 de noviembre de 2023
Para mi hija
Me sonreís con una inocencia infinita, y yo quiero meterme en ese mundo perfecto que es el tuyo, del que sin querer soy parte, una invitada ocasional que de tanto en tanto abre la puerta de tu cielo lleno de colores, aventuras y fantasías, para después volver a la realidad y darme cuenta de cuan privilegiada soy de tenerte, para que me enseñes todo lo que olvidé, creciendo.
Viaje
Quiero gritar
como si me salieran cien bocas de adentro,
que la lluvia me riegue la garganta seca
y que me nazca una flor en el pecho.
Quiero gritar sin miedo
a que me escuche mi vecino interno
o que me juzgue mi alterego,
el espectáculo seria sin dudas un éxito,
un nacer de nuevo.
Quiero gritar por dentro
como si me crecieran alas de acero,
y brillaría en el cielo en un vuelo etéreo.
El caos es parte del centro
de la entropía del universo.
Y creo mundos
y creo tiempo
y creo
y siento
y grito
y muero
vuelo en un viaje entre el la tierra y el cielo.
No fluyo en el aire,
me materializo en esto
la gravedad me invade.
Será que siempre será así:
un ciclo de giros entre lo que tengo y lo que anhelo.
Será que es parte de la esencia,
evaporarse por momentos
ser cenizas y recuerdos,
ser parte de lo efímero y de lo eterno.
Dejo mi estela grabada en tu pecho
y mis semillas cayendo en tu suelo,
dejo mi voz como espina
y un camino lleno de manzanillas.
Dejo mi sonrisa volando en el aire
para que la atrape el viento y la lleve a cualquier parte.
y creo mundos
y creo tiempo
y grito y muero.
Estoy en un viaje eterno entre la tierra y el cielo.
miércoles, 11 de enero de 2023
Cuando Vaya
miércoles, 24 de junio de 2020
Del top de Romina Malaspina y otras cosas
domingo, 7 de junio de 2020
Ezequiel Morfi brindó un workshop sobre mezcla y mastering en Rosario
jueves, 4 de junio de 2020
Memorias
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| Foto que saqué hace 10 año de una casa de Adrogué |
y de todos esos, sobretodo donde vivió
las tardes caminando al centro de Adrogué
siempre por las mismas calles
siempre el mismo paisaje
pisando las hojas que caían de los árboles
y el sol de otoño calentando mi piel
los domingos comiendo los ravioles de la abuela
y las mesas largas como el hilo de un cometa.
que algunos vuelan antes
y dejan en el alma una estela.
Las tardes tirando las cartas sobre la mesa
sin saber que la vida nos tomaría por sorpresa
que las rosas del jardín de adelante
también mueren, no sin esparcir su aroma antes.
Que el galpón con herramientas, que el polvo y el aserrín
que la sonrisa directa
que todo vuelve a la tierra
menos los recuerdos que le robamos al tiempo
que siempre brota una nueva flor
que el abrazo sincero, se queda en el cuerpo.
y no valía tanto la pena jugar a encontrar las diferencias
era mejor si con nuestros nombres hacíamos una sopa de letras
que aun nos quedan las memorias
que son solo nuestras
que aun las paredes no hablan
pero de seguro contestan
y que aunque las aguas estén de por medio
siempre habrá un barco que nos lleve a tierra.
En venta, pero no
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| Local en Villa Arcadia |
Pienso que la gran vidriera virtual hoy en día son las redes sociales, el podio sin duda lo ocupa Instagram. En estas "estanterías" todo se expone, pero en realidad nada de lo que consumimos es tangible.
Antes, el álbum familiar era para los amigos, para los que visitaban nuestra casa y le abríamos la puerta a nuestra intimidad. Casi siempre se filtraba alguna foto de bebé en pocas ropas que desataba risas.
Hoy nos acostumbramos y normalizamos la exposición constante. Aún cuando nuestras cuentas no sean así o sean privadas, es casi inevitable espiar la vida de los famosos y sus casas lujosas, las actrices y sus tutoriales con maquillajes que cuestan un riñón, y la lista podría seguir.
Pero nada de todo eso está a la venta realmente: no podemos comprar la felicidad ajena, el talento ajeno, la casa ajena, no podemos tocar nada de eso.
Y para ser sinceros, a veces ni siquiera podemos comprar una sola cosa de todo lo que vemos en las tiendas online, pero ahí estamos, consumiendo todo lo que no podemos obtener.
Al final del día, cuando sacamos conclusiones de lo que ganamos realmente del tiempo invertido en las redes, podría decirse que a veces es nada, o nada que recordemos en su totalidad.
Porque este mercado fragmenta y acota, y funciona en tanto exista el deseo nunca cumplido: por comprar, por saber lo que hace o tiene el otro y el de ser también mostrables y anhelables.
Lo que se vende es, pura y exclusivamente, deseo.
Y la compra se efectúa cuando coloreamos el corazoncito con el dedo o aprobamos al otro con el pulgar arriba.
No creo que podamos cambiar esta nueva realidad, ni siquiera escapar del todo.
Coexistimos con contenido a nuestra disposición a la distancia de un click. Pero ese contenido a veces simplemente no llena y podríamos tranquilamente prescindir de él.
Seguramente (y es algo que en lo personal trato de hacer, a veces sin mucho resultado) debamos controlar cuánto tiempo pasamos parados frente a esta vidriera, que lamentablemente no tiene ningún cartel de advertencia como el de la foto.
Y preguntarnos: las cuentas que seguimos... ¿nos generan algo bueno o nos generan insatisfacción? ¿nos aportan algo productivo?
Seguramente hay más cuestionamientos para hacerse, pero este sería un buen punto de partida.
Miles Davis: el nacimiento de lo cool
El documental que sacó Netflix llamado “The Birth of Cool”, narra la historia del gran trompetista.
Un poco antisocial, de gran presencia, abusivo con las drogas por etapas, pero nunca mirando para atrás, siempre resucitando para sorprender una vez más con su metal dorado en la mano.
Kind of Blue (1959) es recordado como el disco de jazz de mayor venta y que lo lanzaría a la fama. "Una especie de tristeza" sería su traducción, presagio, tal vez, para este músico camaleónico que siempre tuvo una lucha con su lado oscuro.
Fue en 1969 que entendió que para seguir siendo actual tenía que adaptarse a la moda musical, y entonces comenzó la fusión: con el rock, con la música india, española, eléctronica. No había límites.
Su hijo Erin cuenta en el documental que Davis no tenía sus discos viejos en su departamento. De hecho, ¡le molestaba escucharlos! Quería concentrarse solo en las cosas en las que estaba trabajando.
Me quedé pensando en el hombre de la sordina de acero Harmon, en su sonido dulce e instrospectivo, en como siempre se rodeaba de jóvenes talentosos para empaparse de lo nuevo.
Si Miles Davis se hubiera aferrado a su gloria de Kind of Blue..¿habría muerto allí la leyenda?
Tal vez no lo habríamos visto en concierto con Prince, usando distorsión, esbozando el patrón para el hip hop y el house a principios de los '70, o como artista invitado de Quincy Jones en el '91, poco antes de que un acv se llevara la mente de uno de los compositores más prolíficos del jazz a sus 65 años.
Si no hubiera estado vacío de lo antiguo, seguramente no habría tenido lugar para la creatividad que lo hizo un ícono de la segunda mitad del siglo XX.
sábado, 24 de enero de 2015
Escribo
muere la tinta de mis temores,
y con ella la ilusión que no se cansa
de golpear a la puerta de mi quietud.
Si digo en palabras, me desnudo en papel,
desparramo mi alma sobre la mesa del hoy,
garabateo con mis dedos en el aire
para deslizarme lento y caer sobre mí.
Si abro despacio los ojos, el sol se infiltra
por mis ventanas y enrojece mi piel,
enciendo el fuego de mi conciencia,
me callo con las pupilas,
para sentir la calma de la introspección.
Para sentir lo que siento cuando escribo
y pierdo un poco lo sensato.
Disfruto el vuelo alto del águila de mis pensamientos,
por sobre lo cotidiano, se eleva un cielo claro de nubes grandes,
un oro redondo que salpica destellos de miel
y me vuelve dulce y pequeña.
Entonces todo se vuelve posible en la inmensidad,
de mis alas fuertes.
Si no escribo muero por dentro,
porque es en palabras que entiendo,
puedo ver otro mundo distinto en papel.
lunes, 19 de enero de 2015
VECINOS EN ACCIÓN
Para la joven actriz, en
LA CALESITA SOLIDARIA
La calesita innovadora comenzó a girar en sus cabezas un año atrás, cuando los profesores de tecer año de mecánica les propusieron presentar un proyecto para la feria de ciencias bajo la premisa de pensar en el otro. “Empezamos con una lluvia de ideas, pensando en que había alguna que otra calesita para discapacitados en las que los tienen que subir con las sillas y hamacarlos, pero nosotros quisimos que el mismo chico se hamacara”, relata Johanna Cabrera, profesora del taller de mecánica. En ese sentido, su compañero Pedro Susino explica con entusiasmo que el objetivo es que el chico “se sienta bien y no se sienta atado, que esos diez o quince minutos el pibe sea otro”.
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| Quienes hicieron posible este proyecto |
martes, 2 de septiembre de 2014
Música para el Alma
Un concierto para el corazón
jueves, 21 de agosto de 2014
Noche
cuantos sueños, cuantos cuentos y despojos.
Cuanto aturde el silencio, entre sus ojos.
Me observa, me invade.
Persisto.
Son los grillos que envuelven una atmósfera sin aire,
no hay descanso entre su manto gris,
a veces celeste, otras veces opaco.
Sin embargo la noche sabe
que en su lecho brillan alto
esas luces que la pican,
que pellizcan su quietud.
Las deja ahí,
son zócalos de su muro,
son parte de su teatro mudo,
revelando entre sus dedos
las historias de tormentas.
Como cicatrices sobreviven,
se ríen, de días nublados, desordenados.
Como trofeos se enmarcan,
remuerden la comodidad,
son huellas, estelas,
libertad.
Constelaciones del alma,
cadencias del sol que se emblanquece,
se disfraza de luna, y apaga su fuego.
Se enciende la noche,
como una mecha insaciable,
da pasos de gigante.
El viento es un velo de seda
que le cubre el rostro,
las nubes una alfombra elástica que la eleva.
No sabe cuánta calma esconde, la noche,
vestida de luto, ignora lo apacible, de sus tempestades.
ABANDONADOS
NOTICIAS
Abandonados
el Gobierno porteño cumpla con la ley que ordenó realizar la rehabilitación integral del
complejo construido en Barracas en 1889. El IVC también ningunea un fallo judicial de 2008
y sólo se acercó a apuntalar estructuras. Ningún funcionario pisa el lugar desde 2010.
Los vecinos vuelven a levantar su voz.
muchos años para escuchar las historias que esconden la mampostería caída, los balcones débiles,
las columnas desfasadas y la humedad metiche, que se infiltra y resquebraja la esperanza de las 71
familias que habitan Colonia Sola, un complejo ferroviario inglés construido hace más de un siglo en Barracas. Hoy, los vecinos esperan que el Gobierno de la Ciudad cumpla con sus promesas y con una ley,
encajonada, que lo obliga a realizar las obras estructurales necesarias para evitar una tragedia.
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